Revista de Estudios Budistas

Buscando textos budistas encontré esta interesante colección en formato revista. Me ha encantado por su claridad y brevedad la presentación del primer número así que lo copio en este espacio para poder releerlo cuando lo necesite. Espero que os guste tanto como a mí y os motive a leer más artículos de la revista.

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El Budismo es una de las manifestaciones más importantes de la humanidad. Desde la India en que surge, según los datos cronológicos más aceptados, alrededor del año 500 a.C., el Budismo se difunde rápidamente por todo el ámbito del Asia, llegando a pueblos de las más diversas historias y culturas, que contrastaban en la mayor parte de los casos con la historia y la cultura de su patria de origen. Y esta difusión del Budismo se realizó en forma pacífica, sin guerras de conquista, sin conversiones forzadas, sin violencias, por la sola fuerza de sus ideas y de los sentimientos que ellas suscitaban, por la firmeza de la fe de sus monjes y por el modelo de vida que ellos ofrecían -haciéndose realidad en esta forma el ideal de no-violencia que el Budismo introdujera por primera vez en la historia de la humanidad. Bajo su forma Hinayana el Budismo se extiende primero a Ceilán y luego hacia el Sudeste Asiático: Birmania, Cambodia, Laos, Tailandia, Vietnam del Sur; bajo su forma Mahayana, se extiende hacia el norte: Asia Central, Tibet, China, Mongolia, Corea, Japón. Se inserta en esos pueblos y, desde ese momento, se convierte en un factor esencial de su evolución cultural, en un elemento de identidad común entre todos ellos. Y todos esos pueblos, enriquecidos por el aporte de nuevas ideas y de nuevos sentimientos que el Budismo les hace, le retribuyen con excelsas creaciones en los campos de la religión, de la filosofía, de la literatura, del arte. Una inmensa y poderosa cultura budista se extiende así sobre todo el Asia.

El éxito logrado por el Budismo en su propagación por todo el Asia en el curso de su extensa historia -propagación que en nuestros días se ve ampliada a nuevos continentes, como Europa y América- no ha sido un hecho casual y gratuito, sino que se basa fundamentalmente en los valores intrínsecos que él posee, desde cualquier punto de vista que se le considere.

En lo que a la ética concierne, el Budismo adoptó una posición novedosa. Fue clara su voluntad de exaltar la moralidad, convirtiéndola en el criterio ineludible de la evaluación de todo acto o persona. Es así que el Budismo rechazó, aunque estuviesen dirigidos a los dioses, los sacrificios de seres vivos que se practicaban en la India, porque, al entrañar violencia y sufrimiento, eran considerados por él actos reprobables, contrarios a la moral. Asimismo, para el Budismo no es brahmán (o sea la persona que ocupa el más alto rango en la jerarquía hindú tradicional) aquel que nace en familia de brahmanes, sino aquel que, sea cual sea su casta, se distingue por sus supremas cualidades morales.

El ideal de hombre ético que elaboró el Budismo reúne rasgos que revelan, por parte de éste, nobles aspiraciones y un sutil conocimiento de las complejidades del comportamiento humano. Aliado de las cualidades comunes a toda ética, se da primacía en él a cualidades que el Occidente por lo general no ha considerado propias del dominio de la ética. Mencionemos entre éstas: la autoconciencia, o sea el hacer conscientes zonas inconscientes de uno mismo, el autocontrol, el estado de alerta y vigilancia, la concentración de la mente, la energía y el esfuerzo, la serenidad, la moderación, la paciencia, la satisfacción con lo que uno posee o hace, el desapego.

En lo que a la filosofía concierne, no es necesario que nos refiramos a las grandes escuelas filosóficas que surgieron en el seno del Budismo, como las del Hinayana que elaboraron la teoría de los dharmas o las del Mahayana que desarrollaron las teorías de la vaciedad y de sólo-la-mente.

Nos referiremos más bien a algunas de las concepciones fundamentales del Budismo, en que se manifiesta su riqueza y su profundidad. El Budismo partió de la vivencia del sufrimiento. El sufrimiento es congénito a la naturaleza humana. El hombre es un ser que nace para morir. Todo lo que le atañe está bajo el signo de una impermanencia fatal y dolorosa. Pero existe una salida, una vía de escape a ese destino, una forma de poner fin al sufrimiento. Esta salida nos la ofrece el Budismo con sus doctrinas salvíficas, fundadas en la disciplina moral y en el conocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas. El valor concedido al conocimiento es característico del Budismo desde sus más lejanos orígenes. Buda, cuando llega a la Iluminación, en aquella noche memorable, en Bodha Gaya, al pie del árbol de la Bodhi, adquiere plena conciencia de la causalidad universal: “todo tiene una causa”. Y, por eso mismo, todo es relativo y contingente. La conciencia de la relatividad universal crea en el Budismo una actitud de tolerancia, ajena ‘a todo excluyente y arrogante dogmatismo: “nunca podrás. ver al mismo tiempo todas las facetas de una cosa”. La conciencia de la causalidad universal inculca en el budista el vívido sentimiento de la interdependencia de todos los seres y cosas, la interdependencia de todos los fenómenos. Nada existe aislado en sí, como una isla solitaria en medio del océano de la existencia. Todo ser está relacionado, vinculado, ligado a otros seres, a otras cosas, a otros actos del pasado, del presente, del futuro. Surge así la necesidad de cultivar en uno un sentimiento de solidaridad para con todos y para con todo, sobre el cual se puede construir un sistema de relaciones individuales y sociales, liberadas de la incomprensión y de la agresividad.

El grado supremo de esta solidaridad universal lo constituye la doctrina de que la condición de Buda, la Budeidad, está al alcance de todos los seres: “todos seréis Budas”. Shakyamuni, el Buda fundador del Budismo histórico, encontró el camino que lleva a la Budeidad, y, por compasión hacia todos los seres, por un sentimiento de solidaridad para con todos ellos, les enseñó ese camino, para no guardar para sí solo el logro supremo que alcanzara con largo y doloroso esfuerzo, y para que todos pudiesen llegar a la meta a que él mismo llegara. Y todos los seres podrán alcanzar la Budeidad, podrán llegar a ser Budas, porque en todos ellos existe, aunque transitoriamente oculta, la gloriosa esencia de Buda. La Budeidad, la forma más alta de ser, afincada en la Iluminación, la forma más alta de la conciencia, del conocimiento, de la inteligencia, no es patrimonio exclusivo de nadie, es patrimonio de todos los seres, igualados así en su auténtico ser y en su definitivo destino.

Es natural que el Budismo, factor relevante en la historia del Asia y herencia que hace honor a la humanidad, de admirables logros intelectuales y artísticos, haya suscitado, desde que empezó a ser conocido en Europa y América, un interés siempre mayor y cada vez más intenso. Hoy existen en el mundo numerosas instituciones, numerosas revistas y numerosos investigadores, dedicados a su estudio y a la difusión de su conocimiento, así como de los valores que él propugna. Por otro lado, el conocimiento del Budismo se va integrando en la cultura universal de la humanidad, dejando de ser una exclusividad de especialistas e investigadores y convirtiéndose en objeto de interés y admiración para la gente en general.

La Revista de Estudios Budistas pretende contribuir a la difusión del conocimiento del Budismo en el mundo de habla hispana. Difundir conocimiento y colaborar en la erradicación de la ignorancia -la raíz del mal según el Budismo- es siempre una noble tarea que merece ser llevada a cabo y promovida por personas que desean el bien. Además, la difusión de los nobles valores que cultiva el Budismo, como la no-violencia, la tolerancia, la armonía y la paz, los sentimientos de interdependencia y de solidaridad, puede ayudar en algo a aliviar las tensiones que hoy agobian a la humanidad y a reducir los males que originan los sentimientos y actitudes negativas, de los que aún no ha podido liberarse y que se interponen en su camino hacia una pacífica convivencia universal.

La Revista de Estudios Budistas está dirigida a estudiantes, profesores, investigadores, escritores, artistas, intelectuales y al gran público en general, que quieran enterarse de que es el Budismo, de su historia, de sus grandes figuras representativas, de los aportes que hizo a la humanidad, de los valores que propicia. La Revista de Estudios Budistas pretende que los artículos y otros materiales que publique sean de “alta divulgación” y aporten a sus lectores nuevos conocimientos caracterizados por la seriedad, sólida fundamentación, fácil lectura, y que no exijan conocimientos especializados previos para su comprensión.

La Revista de Estudios Budistas acepta colaboraciones académicas relativas al Budismo en todas las variadas disciplinas como filosofía, historia, literatura, religión, sociología, arte, estética, antropología, arqueología, psicología, etc., así como traducciones de obras budistas a partir de los textos originales. La Revista de Estudios Budistas podrá publicar en traducción española artículos valiosos publicados anteriormente en otros idiomas y que posean las características antes indicadas.

Fernando Tola y Carmen Dragonetti
Directores de REB
8 de abril de 1991

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