Luz y sombra

Este es un fragmento de un texto de mi maestro al que suelo recurrir en momentos de oscuridad. Generalmente cuando uno empieza a dar sus primeros pasos en el camino recibe preciosos regalos que le animan a continuar practicando. A poco que profundicemos aparecen las primeras dificultades. Saber que tanto las luces como las sombras son parte del paisaje nos ayuda a transitarlo calmadamente.

Si te has sentado en zazen buscando la luz del espíritu no te extrañes si te encuentras de frente con tus propias sombras, con los aspectos más recónditos de tu inconsciente que permanecen ocultos a tu propia conciencia ordinaria. Un viejo maestro zen dijo:

La luz existe en la oscuridad, no veas sólo oscuridad. La oscuridad existe en la luz, no veas sólo luz. Luz y oscuridad depende la una de la otra como el paso de la pierna izquierda depende del paso de la pierna derecha.

La toma de consciencia de tu propia oscuridad y la aceptación de la misma son requisitos básicos para comenzar a poner un poco de luz en la sombra. De la misma manera que el reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo del camino hacia la sabiduría, el reconocimiento de la propia sombra es el comienzo del camino hacia la claridad. Cuida de no caer en actitudes extremas: no creas que por haber clarificado un par de cosas ya lo has clarificado todo, no creas que por que has encontrado zonas oscuras, toda tu mente es oscuridad. La oscuridad existe gracias a la luz que la percibe. Como decía el maestro Kodo Sawaki:

La oscuridad de la sombra del pino depende de la claridad de la luna.

 

Artículo completo aparecido en la revista CUERPOMENTE. Abril 2000

photo credit: Jorge Oromí II via photopin cc

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