Crónica introducción en Luz Serena

Y esta es la segunda, la tenía guardada en el baúl de los recuerdos y coloco aquí para no perderla.

 

Buscar paz, entender la calma.

Al traspasar las puertas de Luz Serena todavía llevo el ritmo exterior, la pesada mochila de toda mi vida a cuestas. Sólo al cabo de unos pocos minutos el silencio hace que baje la voz y que sólo contemple.

Desacelerarse.

Dejar de hacer.

No pretender.

Confiar.

Es un fin de semana de introducción. Cada uno de nosotros viene con una intención, buscando, buscándose.

Todavía no percibo que estoy en un espacio sagrado, y que hoy, ahora mismo, en este instante puede cambiar mi vida.

Vengo de muchos grises, momentos oscuros, y poca luz.

Sé que anhelo mi conciencia, el encuentro conmigo misma, mi despertar.

Me hablan de la búsqueda de la felicidad, de una nueva filosofía de vida, de una nueva conciencia, y de una actitud básica.

Sentarse y sentirse. Respirar. Honestidad.

Todo cobra sentido y vida. Las palabras de otro ser humano como yo, que me brinda el camino. La práctica del Camino de Buda.

Sentada, con dolor, siento que mi respiración se entrecorta y que me ahogo. Veo muy rápido como pasan mis miedos, y vuelven.

Como acuden recuerdos, y pasan y vuelven.

Lloro. Me calmo. Paz.

Siento el camino de mi corazón.

Los sonidos, las llamadas, la conciencia del tiempo .La brevedad del instante. La importancia de vivirlo.

Percibo que estoy en el comienzo, siento que siento y sé, que comienzo a saber, que yo también puedo, que estoy en el camino de la consciencia.

Siento en este instante a la mujer herida que se reconoce. Y respira.

Moltes gràcies pel teu comentari.